La ubicación del hotel a 400 metros sobre el nivel del mar convierte un paseo por sus inmediaciones en un espectáculo visual. Fauna autóctona como jabalíes, corzos, zorros, rapaces, lechuzas y, por supuesto, vacas, que pueblan los prados y crean con sus cencerros y campanas el sonido característico del lugar. Para los más atrevidos, a pocos kilómetros se puede ascender a picos de 1.000 metros. Pueblos de interior y profundos bosques con ríos completan un amplio abanico de posibilidades para disfrutar el interior de la comarca.